martes, 29 de diciembre de 2015

Prólogo a la Eternidad

Todo se ha escrito, todo se ha dicho, todo se ha hecho, oyó Dios que le decían y aún no había creado el mundo, todavía no había nada. También eso ya me lo han dicho, repuso quizá desde la vieja, hendida Nada. Y comenzó.
Una frase de música del pueblo me cantó una rumana y luego la he hallado diez veces en distintas obras y autores de los últimos cuatrocientos años. Es indudable que las cosas no comienzan; o no comienzan cuando se las inventa. O el mundo fue inventado antiguo.

Macedonio Fernández
en "Museo de la Novela de la Eterna"

viernes, 18 de diciembre de 2015

Doomsday

Será cuando la trompeta resuene, como escribe San Juan el Teólogo.
Ha sido en 1757, según el testimonio de Swedenborg.
Fue en Israel cuando la loba clavó en la cruz la carne de Cristo, pero no sólo entonces.
Ocurre en cada pulsación de tu sangre.
No hay un instante que no pueda ser el cráter del Infierno.
No hay un instante que no pueda ser el agua del Paraíso.
No hay un instante que no esté cargado como un arma.
En cada instante puedes ser Caín o Siddharta, la máscara o el rostro.
En cada instante puede revelarte su amor Helena de Troya.
En cada instante el gallo puede haber cantado tres veces.
En cada instante la clepsidra deja caer la última gota.

Jorge Luis Borges
en "Los conjurados" (1985).
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El tiempo sucesivo nos amenaza con la irreversibilidad. Sin embargo, también nos promete una incalculable cantidad de próximos y nuevos instantes de posibilidades infinitas (¿y por qué no también infinitas bifurcaciones de la realidad y la realización de cada posibilidad?).

jueves, 17 de diciembre de 2015

Himnos del Rig Veda: A la Creación


Himno X, 129: A la Creación

"En este himno el autor se plantea el problema de la Creación del Universo. (...) A pesar de sus contradicciones y oscuridades este himno es uno de los más importantes del Rig Veda." (F. Tola)

1
Entonces el No-ser no existía
ni tampoco existía el Ser.
No existía el espacio etéreo
ni, más allá, la bóveda celeste.
¿Había algo que se agitase?
¿Dónde?
¿Bajo la protección de quién?
¿Existia el agua,
ese profundo, insondable abismo?

2
No existía la muerte,
no existía lo inmortal,
ni signo distintivo de la noche y del día.
Sólo lo Uno respiraba,
sin aire, por su propia fuerza.
Aparte de él
no existía cosa alguna.

3
En el comienzo sólo existía
tiniebla envuelta en tiniebla.
Todo era agua indiferenciada.
Principio de devenir,
rodeado por el vacío,
lo Uno surgió
por el poder de su propio ardor interno.

4
En el comienzo
brotó en Él el deseo,
que fue el primer semen de la mente.
Buscando en sus corazones,
gracias a su sabiduría,
los sabios encontraron
el vínculo que une
al Ser con el No-Ser.

5
Transversalmente
extendieron su cordel.
¿Existía un abajo?
¿Existía un arriba?
Existían fecundadores,
existían energías.
Debajo estaba la potencia,
arriba estaba el impulso.

6
¿Quién sabe la verdad?
¿Quién puede decirnos
de dónde nació, de dónde esta Creación?
Los Dioses nacieron después
y gracias a la Creación del Universo.
¿Quién puede, pues, saber
de dónde surgió?

7
Aquel que en el Cielo Supremo
es su Guardián,
sólo Aquél sabe
de dónde surgió esta Creación,
ya sea que Él la hizo, ya sea que no
- o tal vez ni Él lo sabe.

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En 1974, Invisible edita su disco homónimo. Uno de sus temas, "Suspensión", si no es una referencia al himno precedente, posee similitudes extraordinarias; ya sea en su mística, o en su pretensión de descubrir qué había antes del tiempo, cuando nada había sido creado. Lo Invisible es, quizás, aquello que subyace a toda la realidad conocida, aquello que sirve de sustento a nuestras percepciones. Este grupo de músicos buscaron hacerlo visible para nosotros, los que gozamos de la Creación.


martes, 15 de diciembre de 2015

La cifra

La amistad silenciosa de la luna
(cito mal a Virgilio) te acompaña
desde aquella perdida hoy en el tiempo
noche o atardecer en que tus vagos
ojos la descifraron para siempre
en un jardín o un patio que son polvo.
¿Para siempre? Yo sé que alguien, un día,
podrá decirte verdaderamente:
No volverás a ver la clara luna,
Has agotado ya la inalterable
suma de veces que te da el destino.
Inútil abrir todas las ventanas
del mundo. Es tarde. No darás con ella.
Vivimos descubriendo y olvidando
esa dulce costumbre de la noche.
Hay que mirarla bien. Puede ser la última.

Jorge Luis Borges

domingo, 13 de diciembre de 2015

CaleidosCopiosis (Teatro)


Esta obra comienza antes de que los espectadores entren a la sala, porque una mujer nos espera dentro para comenzar a vivir (o actuar) para nosotros. Es una mujer que espera, pero no sólo al espectador, sino que transita una espera continua.  Mientras la vemos allí sentada, esperando, parece que el tiempo se detiene en su mirada; una mirada perdida en la nada, o en la búsqueda de reconocer en algún espectador la cara con la que sueña. Quizás espera la realización de un sueño, quizás la reinvindicación de un tiempo pasado, o tal vez la posibilidad de inventar alguno mejor, utilizando el recurso más efectivo que poseemos: la imaginación.

En el espacio escénico que nos proponen las directoras se puede observar un cuadro en el centro equidistante del escenario, suspendido en el aire, suspendido al igual que muchas de nuestras fantasías. En este cuadro vemos la figura de una mujer con un vestido blanco, y es difícil no prestarle nuestra atención. La mujer que esperaba se levanta de su asiento, juntando coraje, y se propone a barrer el suelo (tal vez así pueda limpiar algún recuerdo). Ella sale hacia otra habitación. Cuando vuelve a entrar, en el cuadro en el que estaba la mujer, ya no habrá mujer, sino sólo un fondo sin figura humana.

Caleidoscopiosis se propone jugar con la posibilidad de penetrar lo imposible, rompiendo las barreras que separan lo real y lo imaginario. Es un conjunto de imágenes que pueden ser reales, y efectivamente lo son; de vivencias que se potencian por el deseo de que ocurran; es un caleidoscopio donde todo se mezcla y se confunde, donde se borran los límites de lo imposible, y donde todo es tan fantástico como real.


La obra es una exploración por un oscuro purgatorio de dudas, donde dos extremos pujan con fuerza para arrastrar a Alelí (la mujer del cuadro) hacia dos lados aparentemente contrapuestos: ser alguien en la vida, o ser una Nadie. La señora que esperaba intenta educar a Alelí con cultura general, con un conocimiento supuestamente necesario para la vida y para poder progresar y ser una persona respetable en la sociedad. Sin embargo, ella se encuentra atraída por otra posibilidad que la apasiona: la posibilidad de ser Nadie.

La Nada se personifica en un personaje con cuerpo de actriz y con una férrea convicción de que ser Nadie es apasionante. Nadie le muestra a Alelí las maravillas de la libertad absoluta, las posibilidades infinitas de la realización de la propia mismidad, y el maravilloso camino misterioso que va hacia dentro, hacia el conocimiento de uno mismo, que nos lleva a descubrir que en realidad todos somos parte de una misma alma. Sólo vemos apariencias, sólo vemos un velo, una cortina de mentiras metafísicas. Tenemos que aprender a correrlo para poder percibir la verdadera realidad: la Unidad absoluta.


Ficha técnica

Actrices: Marta Blanco, Geraldina Gignoli, Julia Valentinelli.


Directoras: Carim Dip, Dinorah Glikstein.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Canto a mí mismo

(2)

Quédate hoy conmigo,
vive conmigo un día y una noche
y te mostraré el origen de todos los poemas.
Tendrás entonces todo cuanto hay de grande en la Tierra y en el Sol
(existen además millones de soles más allá)
y nada tomarás ya nunca de segunda ni de tercera mano,
ni mirarás más por los ojos de los muertos,
ni te nutrirás con el espectro de los libros.
Tampoco contemplarás el mundo con mis ojos
ni tomarás las cosas de mis manos.
Aprenderás a escuchar en todas direcciones
y dejarás que la esencia del Universo se filtre por tu ser.

Walt Whitman

domingo, 6 de diciembre de 2015

Alicita alucinógena (Teatro)


El teatro rosarino me ha vuelto a estremecer. La mayoría de las obras que he podido presenciar me han servido para sumar experiencias, tanto de vida como aprendizajes en este arte tan complejo que es el teatro. Sin embargo, sólo unas pocas me penetraron con esa fuerza tan irresistible capaz de hacer vibrar los átomos de los que estoy hecho, marcando un antes y un después en mi forma de entender el teatro -y la vida misma-. Esta es una de ellas.

Alicita alucinógena es el nombre de la producción de los estudiantes del último año de la carrera de Actuación de la Escuela Provincial de Teatro y Títeres; pero también es el nombre del producto artístico que conmocionó mis sentidos y que me secuestró de la sucesión temporal, convirtiendo mi percepción de la duración de la obra en un largo e intenso instante.

Tiempo atrás, Lewis Carrol transformó en palabras el universo de sus sueños (o pesadillas), narrando las aventuras de una niña llamada Alicia, quien se encuentra con un mundo donde reinan las maravillas y la extravagancia. Este grupo de artistas me invitó al mundo que ellos crearon para mí, para que yo viva mi propia aventura, tan onírica como real. Me encontré a mí mismo en un neuropsiquiátrico dudando de mi cordura, inducido a él por la fuerza de atracción que ejercían los cuerpos de los actores, cuerpos transformados, pero sobre todo totalmente entregados.

La obra tiene una estructura fragmentaria, donde los hechos no requieren una coherencia lógica ni lineal, y donde el tiempo sucesivo pierde importancia. Los actores (perdiendo su identidad acostumbrada), interpretan a personajes que se encuentran en el limbo más extraordinario: son la línea que separa a la niñez y a la locura. Tanto los niños como los locos entregan su alma en cada instante de su vida. No tienen nada que perder. Un actor en escena debe ser un niño loco, debe entregase al juego de la ficción que se convierte en realidad. Estos actores lo entendieron a la perfección.

Los espectáculos teatrales pueden ser analizados o interpretados teniendo en cuenta diferentes factores, como pueden ser la estética, el texto, las interpretaciones, la verosimilitud, y una infinidad de etcéteras. La palabra estética (aisthesis) significa percepción, sensibilidad. Los parámetros apolíneos de la racionalidad quedan por fuera cuando las sensaciones son tan potentes. Todo espectáculo es distinto, y considero que no se deben aplicar los mismos parámetros para todos. Alicita alucinógena logró conmoverme desde lo estético. Todos mis sentidos se vieron atraídos por la propuesta que presenciaba. El conjunto de actuaciones, escenografía y vestuarios, luces, y los otros elementos participantes, lograron conformar un todo envolvente, el cual penetró mi sensibilidad y logró estremecerme.

Luego de ver esta obra puedo decir que vivencié desde adentro lo que se siente al estar en un neuropsiquiátrico tan bizarro como mágico y tenebroso; puedo decir que desconfié de mi razón, que sentí perderme en los laberintos de la locura, dudando de la realidad que presenciaba, o sintiéndola más viva que nunca; y también decir que viví momentos sólo imaginables como pesadilla, una pesadilla hermosa que seguirá viviendo conmigo, una imagen que jamás podré -ni querré- borrar de mi memoria.

Ficha Técnica

Actúan: Franco Agüero, Raúl Apt, Samanta Barale, Germán Capomassi, Lucía Carlini, Jeniffer Murray, Rodrigo Osorio, María de los Ángeles Ramos Cavo, Marianela Rodriguez, Gabriela Soberchia, Victoria Vilardell.

Dirección y puesta en escena: Judith Ganón.

Autor: Creación colectiva.

Entrenamiento vocal: Beatriz Scabusso.
Escenografía: Judith Ganón y alumnos.
Vestuario y maquillaje: Ramiro Sorrequieta.
Diseño de luces: Diego Quillici.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

¿Quieres ser John Malkovich?


Película delirante. La historia de un titiritero sin suerte que encuentra un portal que lo lleva al cuerpo de un actor por 15 minutos. Esas comedias metafísicas que, por el simple hecho de existir, no se pueden dejar de ver.